ANTECEDENTES
El Pacto Ético Electoral surge ante la necesidad de mejorar la manera de hacer política en el país, buscando comprometer a las organizaciones políticas firmantes a cumplir con determinadas conductas, así como en enfrentar la casi nula participación e interés del ciudadano en asumir su responsabilidad cívica electoral participando e informándose sobre los candidatos y sus propuestas, actividades que le permiten estar en capacidad de emitir un voto responsable.
Teniendo como precedentes para la ejecución del proyecto del Pacto Ético Electoral, las experiencias de otros países, que contribuyeron a consolidar los principios y valores democráticos, siendo el caso más representativo el del a República Dominicana, suscrito en el año 2000, una de las fuentes inspiradoras para plasmar el Pacto Ético Electoral en el Perú. Asimismo, sirvió de guía la suscripción del Acuerdo Democrático por la Equidad, la Legalidad y la Gobernabilidad, México con fecha 04 de Octubre del 2000, el mismo que fue constituido para asegurar un ambiente de tranquilidad en la contienda.
En Panamá, con fecha 04 de Agosto del 2003, el Tribunal Electoral, el Consejo Nacional de Partidos Políticos y el Comité Ecuménico de Panamá convocó a la suscripción del Pacto Ético Electoral, del mismo que propuso la transparencia en el proceso electoral, centrar el debate, en discusión. Asimismo, programas, ideas y temas fundamentales para el país y no por ataques o diatribas, no utilizar los recursos del Estado a favor de los partidos políticos y/o candidatos.
En Guatemala, el 10 de julio del 2003, se suscribió el Pacto Ético Electoral, con la participación de 19 partidos políticos, en el cual se incluyeron acuerdos como voto consciente, debate responsable, no violencia durante la contienda entre otros aspectos de vital importancia para el desarrollo de la campaña electoral. (1)
El Pacto Ético Electoral en el Perú, por primera vez fue implementado en el Perú en el año 2006 para las Elecciones Generales. Dicha iniciativa obtuvo reconocimientos y logros importantes, extendiéndose su desarrollo también en las Elecciones Regionales y Municipales del mismo año, cuyo impacto contribuyo a la generación de consensos políticos, promovió el fortalecimiento institucional desde los partidos políticos, mejorando las condiciones para la gobernabilidad democrática, así como facilitando el ejercicio pleno de la ciudadanía por los electores.
1 Cfr. Publicación de la Memoria del Pacto Ético Electoral, Jurado Nacional de Elecciones,2007, pág.7